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lunes, 28 de noviembre de 2011

Dulce de Leche...

Dulce...un sabor dulce recorría mi paladar.
No supe identificar muy bien de que se trataba. Al principio creí que se trataba de caramelo...pero era demasiado suave y líquido...tampoco era chocolate...estaba demasiado acostumbrada a ese placer de Dioses como para confundirlo...
¿Qué sería?¿Qué...?
Entonces...Recordé...
Recordé una presión...suave...temblorosa...tan suya...
Escuchaba música con los ojos cerrados, en trance...y ella, mientras tanto, me observaba...
Sus ojos brillaban mientras recorrían mi rostro...tan inocente y tierno, mientras decidía si rendirme ante el cansancio y el sueño...
No me percaté de su cercanía...su respiración me parecía lejana con los cascos puestos...
Un cosquilleo me recorrió el rostro...Y un olor...¿Suavizante? Olía igual que el mío...pero hoy no me lo había echado...
Sentí como mi corazón se aceleraba...No era posible...Tenían que ser imaginaciones mías...
Pero...
Un suspiro...Largo y tembloroso...acaricio mi rostro...
Era real...podía sentir su miedo...y su deseo...
Esperé a que lo hiciera...ya que no podía moverme...hasta que algo se movió sobre mí...se alejaba...
¡ No !
Sin abrir los ojos...levante mi mano derecha y alcancé su cuello...ella se paró en seco...
Nos quedamos así...sin movernos...hasta que mi mano se relajó...y acaricie sus labios...
-...Bésame...
Mi voz cortada pareció retumbar en la habitación...trague ruidosamente...mis nervios estaban a flor de piel...temía abrir los ojos y descubrir su expresión...tal vez de asombro...tal vez de asco...
Empecé a respirar entrecortadamente... ¿Por qué lo había dicho? ¿Por qué había sido tan estúpida? ¿Por qué no...?
...
... ...
Sí...sin duda alguna...Era Dulce de Leche...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Hospital...

Pasos...
Sólo se oían mis pasos a lo largo del austero y blanco pasillo...
Mi pies empezaban a entumecerse a causa del mármol frío...mis zapatos...¿Donde estarían mis zapatos?
Entonces me percaté de que no llevaba nada encima, excepto una bata de color verde...Verde...
¿Estaba acaso en un hospital?
Seguí caminando, intentando no pensar mucho en que lo único que sujetaba la fina bata de papel era un cordel...el cual no dejaba duda alguna de mi cuerpo, para todo aquel que quisiera observarlo...
La pared estaba hecha de un material débil...¿Yeso?... mi mente viajó al pasado, cuando yo y mi hermano competíamos para ver quien tenía el agujero más grande en la pared de su cuarto...sólo hacían falta esmero, un dedo y mucha saliva con la que mojarlo...
Un grito me hizo volver a la realidad... si se podría llamar así...
Al principio creí que sólo eran imaginaciones mías... estaba muy cansada y mis párpados empezaban a cerrarse... Pero otro grito me espabiló...¿Grito?... más bien era un alarido...
Tal vez fue por la cantidad de películas de miedo que suelo ver... pero corrí siguiendo los gritos...pues habían ido incrementándose...y no sólo en decibelios, sino también en volumen...dos...tres...¿cuatro personas?
Cualquier persona en sus cabales hubiera corrido despavorida en el sentido contrario... pero seamos sinceros... yo no estoy cuerda ni mucho menos...
Empecé a ver una puerta oscura al final del pasillo blanco...¿Oscura?... No... Dentro se podía ver destellos rojizos...
Una vez me hube acercado lo suficiente, observe que encima del marco de la puerta había un contador...aunque en vez de un número, había una palabra: O.K.
Humm... ¿OK?
Durante la Segunda Guerra Mundial, en las enfermerías...si se podían llamar así... se colocaba un letrero con todos aquellos que habían fallecido... Normalmente, un letrero con "O.K." daba buena suerte, ya que significaba que no había muerto ningún soldado...
¡¡¡Argg !!!
¿Una mujer?
Entre en la sala...y nada más hacerlo desee no haberlo hecho nunca.
Me encontraba en lo que antaño podría haber sido una estación de tren...bastante pequeña...con el techo de cristal y las columnas y arcos de hierro...Probablemente, no me habría parecido tan pequeña si la sala no estuviera llena de camillas...
Casi no cabía en mi horror que ninguna de ellas estuviera vacía...
Amputaciones, Desgarros, Partos, Hemorragias, Tumefacciones, Sangre...Sangre por todas partes... mirase donde mirase...
Todos los pacientes aullaban y aullaban de dolor... Y ningún médico les atendía... Ellos se encontraban al final de la sala...con sus batas largas y blancas...observando como los pacientes se encogían y retorcían de dolor...
Me tapé los oídos...no podía soportar el ruido...
Miré de nuevo hacía los médicos y enfermeras...
- ¡Haced Algo! ¡Se están muriendo! - Grité una y otra vez...
Entonces una fuerza me empujó fuera de la sala...haciéndome chocar contra la pared blanca del pasillo...
Me sentía mareada...pero me levanté de nuevo...
Tenía que entrar...tenía que conseguir que hicieran algo...
Pero la puerta ya no estaba abierta... Me acerqué y golpee la puerta varias veces... una y otra vez... mientras escuchaba el sonido de los gritos...cada vez más ahogados...
El tiempo se desvaneció... continué golpeando la puerta... hasta que mis manos temblaron de dolor y angustia...
Y entonces...sucedió...

Silencio.

Un ruido cercano me sobresaltó...
Era el contador...
uno tras uno...los números se fueron cayendo...al principio como caerían los segundos...más tarde...ni siquiera   podía saber el número exacto...
Una lágrima recorrió mi rostro... Hasta caer en mis manos ensangrentadas...

La puerta se abrió... Yo estaba encogida en una esquina alejada de la sala...
Los médicos salieron... Uno tras otro...seguidos de las enfermeras... Todos reían sin voz... Comentaban algo que no llegué a escuchar... Estaban felices... Como si hubieran descubierto algo...
Entonces, la última de las enfermeras me miró... preocupada... Volvió a entrar en la sala y trajo consigo un cuadro...
- Ves... Ellos lo eligieron. - Me dejó el cuadro delante de mí, y se marchó.
Con los ojos empañados, observé con asco y repulsión el cuadro que se mostraba enfrente de mí...
El cuadro contenía una escena muy típica... la de Cristo acarreando un grillete roto...con una sola leyenda:
"Tu Amor nos Encadena" ...

No lo soporté más... y me dejé llevar por la oscuridad...


viernes, 8 de julio de 2011

Tango

Mis ojos se abrieron con lentitud y parsimonia. Deseando no abrirse nunca…Pero esa melodía…humm…ese sonido me enervaba y fascinaba a la vez…
Al principio era sutil. Sólo pude distinguir un Bandoneón cuando mis parpados seguían cerrados…más tarde, el piano fue haciendo que mis dedos bailaran sobre el parqué, frío y suave bajo el tacto de mis manos…Y el violín…ohh, que maravilloso instrumento. Nada más ser rasgado, mi cuerpo se elevó y quedó completamente erguido, sintiendo el escalofrío del ansia y la necesidad de movimiento…El contrabajo se escuchaba algo más alejado, pero dio al compás de cuatro cuartos lo último que le faltaba.
Mis manos se paseaban por mi cuerpo, el cual sólo estaba cubierto con un tela fina y opaca…poco a poco, fui descubriendo mi cuerpo…un vestido negro, de tirantes finos, acompañado con unos tacones altos, que sólo percibí hasta dar el primer paso…Mi pelo se ondeaba suelto y largo con cada uno de mis movimientos…bailaba sola…siguiendo el ritmo con mis caderas mientras aferraba a un ente invisible, hasta que, mi cuerpo, se elevó en el aire, al comenzar el estribillo…
Sus manos eran firmes, y me sostuvieron en el aire varios segundos, dejándome  posteriormente en el suelo con suavidad y dulzura. Pensé que se frenaría al dejarme otra vez sobre mis pies, pero se acercó con fuerza a mí… haciendo que nuestros cuerpos quedaran completamente pegados…sus ojos, oscuros como la noche, se fijaron en los míos, temerosos en un principio, y me absorbieron en las profundidades de la sala…lo único que podía hacer ahora…era bailar.
Nunca me había sentido así…mi respiración fue acelerándose mientras mi cuerpo giraba y se fundía con el suyo en un baile tan erótico y triste que apenas podía pensar en otra cosa…mi pelo sobre mi rostro…su mano en mi cintura…nuestros suspiros a sólo un centímetro…
En el momento de pause en el que sólo nuestros pies se movían, mis manos recorrieron su torso con deseo…su camisa era blanca, y no demasiado ajustada, pero tuve el tiempo suficiente para desabrochársela por completo…Él soltó una carcajada de satisfacción y recorrió mi espalda hasta dar con su destino.
En la próxima vuelta, me encontré sólo con mi prenda de encaje…y al mirarle, él ya se había deshecho de la camisa…su torso moreno y firme hizo que mis piernas flaqueasen por un instante…pero él me agarró con fuerza, y me atrajo hacia sí, posando sus labios en mi cuello y sus manos en mi trasero…
Me sentí invadida…pero extrañamente acalorada…quería más…más…
Agarre su cinturón con decisión y tiré de él hasta conseguir mi cometido…Lo lancé a la oscuridad y le miré con ardiente deseo…pero al acercarme para besarle, él me cogió con seguridad, y el baile volvió a comenzar.
Ahora todo era mucho más rápido. La velocidad me hizo olvidar nuestra insinuante desnudez y bailamos al compás de la música una y otra vez…la orquesta de cuerda iba creciendo, y ya apenas escuchaba nuestros pasos…
Su respiración dejó de ser rítmica y seductora, y empezó a desvanecerse lentamente…como si no soportara la música…como si no soportara bailar más de esa manera…
Entonces paró…me lanzó lo más lejos posible de él y se internó en la oscuridad…Lo último que pude percibir…fue una lágrima de tristeza, tras mirarme por última vez…
Mis piernas fallaron por completo…el cansancio y la soledad me derrumbaron…
Entonces caí en la cuenta…
Tango…La Música de la Tristeza en el Amor…
¿Pues qué es si no?... No es más que un Pensamiento Triste…que se Baila…