martes, 30 de agosto de 2011

Recitando poesías de Acero...


Recitando poesías de acero…Sintiendo como tu alma se te escapa de entre los dedos…Exponiendo al mundo un sentimiento verdadero…Creyendo que él se rendirá a tus sueños…
Niña insensata. Baja de tu nube y mira hacia el frente. Los sueños no son más que ilusiones. Ilusiones frágiles ante la fuerza del viento.
La fortaleza se encuentra en uno mismo, no en el apoyo de los demás. Ellos sólo verán tu caparazón de acero, pero nunca podrán sentir el suave tejido con el que tu corazón fue curtido.
Todo esto no son más que retazos de un recuerdo…Pues lo cierto es, aunque no lo aceptemos, que las personas no somos más que eso…recuerdos.
Recuerdos fundidos a nuestros huesos…Recuerdos cosidos a nuestro cuerpo…
Los materiales de nuestros cimientos son fuertes…sí…pero si no tenemos cuidado, la mezcla de los mismos puede hacernos más vulnerables…no seremos más que gigantes con pies de plomo…Cuyo brillante esplendor  no hace más que ocultar su austero interior…
Las personas como nosotros no somos más que hojas de otoño… Hemos vivido intensamente la fuerza y el calor del verano… pero lo único que nos queda es nuestro apagado color anaranjado, nuestras puntas afiladas y nuestras grietas…oh cuan múltiples eran… Todas ellas causada por la sequedad en nuestros cuerpos tras caer de ese árbol del que creíamos estar sujetos…
Cuan estúpido suena todo esto,
si no comprendes lo que siento…
Pero yo sólo espero que al menos,
Si alguna vez lees esto,
Es que te des cuenta del daño que causaste,
con ese fuego intenso al que llamaste,
las “Humildes Intenciones” de tu querido amante.


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